Peinate para la foto: Guillermo Schneider, tentado por la adrenalina
Por Santiago Leiro.
-¿Cómo vas llevando esa vida de comediante?
-Muy bien. Me gusta porque puedo expresar las cosas que se me ocurren y tiene mucha adrenalina. La paso muy bien. Tiene esa cosa de que nunca sabés cómo te va a ir. Habitualmente me va bien, pero todas las funciones son distintas. Y eso es lo que lo pone interesante. Uno tiene material que sabe que funciona, pero si vas a probar cosas tenés el nerviosismo de no saber cómo va a responder la gente.
-¿Ya estás haciendo tu unipersonal?
-Si. Hice unas fechas en Santa Fe, estuvo muy bueno, y a veces acá, en Capital, en el espacio de Snorkel.
-¿Cuál es tu rol dentro de Snorkel?
-No tengo un rol claro. Con Alejandra Bavera y Pablo Molinari –te los menciono para que los pongas en la nota- nos vamos intercambiando los roles, de presentador, al medio o al cierre.
-¿Qué tipo de comediante sos? ¿Tenés alguna manera de definirte?
-No. Sé que hay muchos estilos, pero no sé muy bien a cuál correspondería el mío. A veces digo cosas con las que ni siquiera estoy de acuerdo, pero me parecen graciosas.
-Bueno, tal vez sos muy joven para saberlo.
-No, tampoco soy tan joven.
-Es un mito de lo tu juventud. ¿Es un mito también lo de que sos locutor?
-¡No, eso es verdad! Soy locutor, pero nunca laburé de locutor.
-¿Cómo te ganás la vida?
-Laburo en una empresa familiar y hago stand up.
-No querés decir que es una librería.
-No, es más complejo que eso. Somos proveedores de empresas. Si digo librería la gente va a pensar que vendo libros.
-Juro que creía que vendías libros.
-No, está más orientado a “suplir todas las necesidades de la empresa”.
-¿Para eso tenés tu moto?
-No, mi moto es parte del disfrute. Me gusta mucho manejar la moto.
–Yo pensé que eras librero y quería unir a fuerza de lo que fuere tu condición de librero con ese look Hugh Grant para hacer un paralelo con Nothing Hill.
-No, no, por favor. Nada que ver.
-Contame algo gracioso que haya pasado en un show tuyo.
-Una vez había una persona que se reía con una risa indescriptible. Me tenté, me moría de risa y no podía continuar. La gente moría, y tuve que decirle: “flaco, pará de reírte porque no puedo seguir”. Hacía un sonido gutural muy extraño. Seguramente hay algún animal que hace ese sonido a la hora de cortejar porque era muy raro.
-¿Hay algo de vos que deberíamos saber? ¿Hay algo más detrás de esa cara bonita?
-Soy muy malo reconociendo caras. Por ahí estoy con una persona y la veo a la semana y no la reconozco. Si estás leyendo esta nota y me ves, saludame, porque no es que no quiera saludarte, sino que soy muy malo para reconocer gente con la que estuve.